
Cómo repartir las tareas del hogar
¡Qué dura es la convivencia! La verdad es que no lo supo hasta que no lo viví en mis carnes. Hasta entonces habían sido ocho años como novios y era todo perfecto. Se quedaba, se tomaba algo, se iba a cenar, unos besos y para casa de nuestros padres. Como mucho, conocías algo cuando te ibas una semana de vacaciones.








