Actividades para la tercera edad

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¿Sabéis cuánto tiempo libre tienen las personas mayores? Mucho ¿y sabéis cuántas actividades se llevan a cabo en las diferentes ciudades pensando en ellas? Pocas. Es necesario investir mucho más en los ancianos pero hasta que eso sea posible una de las mejores opciones es confiar en una residencia de ancianos como Benviure, donde su bienestar físico y su estado anímico, es primordial para los profesionales que allí trabajan.

La juventud, por mucho que queramos pensar diferente, tiene que ser consciente de que tiene un tiempo muy limitado porque el estrés de nuestra sociedad obliga a todo el mundo a ir corriendo a todas partes, sobre todo a los que tienen la suerte de estar trabajando y no encontrarse actualmente en el paro. Eso se traduce en que pasa muy poco tiempo con sus familias y mucho menos aún en compañía de sus mayores porque carecen del tiempo necesario para dedicárselo a ellos. Y el caso es que la tercera edad es otra etapa de juventud. Pensadlo bien, no tienen que trabajar, pueden dedicarse todo el día a lo que les apetece sin tener demasiadas obligaciones y, a no ser que tengan algún tipo de impedimento o sufran alguna enfermedad, suelen tener incluso más energía que nosotros mismos.

Tal vez sea el momento de aprender sevillanas o bailes de salón, o puede que quieran hacer macramé o apuntarse a un taller de teatro, o a un coro ¿por qué no? Pero eso no está al alcance de todo el mundo y por eso residencias de ancianos como Benviure  cuentan con un equipo de profesionales en todos los sectores, tanto el médico como el administrativo pasando por los múltiples monitores de tiempo libre que trabajan en sus instalaciones.

Yo, personalmente, cuando llegue a mi jubilación, quiero estar más activa que nunca. Quiero apuntarme como mínimo a dos talleres que den clase dos veces por semana. Un día lo dedicaré a mi hobbie favorito, el cine, y si tengo tiempo iré al teatro. También intentaré apuntarme a algún sitio que me enseñen a hacer manualidades, siempre me han encantado y por falta de tiempo no es que sepa hacer demasiadas, y, por supuesto, pienso ir mucho de viaje. Me haré amigas y amigos de mi edad y saldré a ver mundo siempre que mi economía me lo permita. Así, cuando me muera, habré conocido otras culturas y habré disfrutado de la vida todo lo que en la juventud, el trabajo y las obligaciones, no me han dejado.

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