Soluciones de calidad para la tercera edad

Soluciones de calidad para la tercera edad

Europa es actualmente un continente envejecido. Uno de cada cinco habitantes de la Unión Europea es mayor de 65 años, y el único aumento poblacional viene de la inmigración, según los datos del informe  “Evolución de la Familia en Europa 2018”, presentado ante el Parlamento Europeo por el Instituto de Política Familiar.

Basándose en datos de diversos organismos internacionales, han observado las tendencias demográficas en la Unión Europea y han llegado a la conclusión de que Europa es en la actualidad una sociedad envejecida, sin niños, con hogares solitarios, con cada vez menos familias unidas, ya que la mayoría se encuentran más rotas e insatisfechas que hace años.

El futuro

Según resultados de las proyecciones demográficas de Eurostat (2011), el número de europeos mayores de 65 años va a pasar de los 87 millones registrados en 2010 a 124 millones en 2030, lo que supone un incremento sin precedentes en este grupo de edad, que llegará al 42%. Aunque el aumento de la esperanza de vida es uno de los logros de las sociedades modernas, la realidad es que si la tendencia sigue como se espera, según las previsiones, esta tendencia ejercerá una presión adicional sobre la economía, la sociedad y la viabilidad de la hacienda pública.

Debido a incremento de la esperanza de vida y a la disminución de las redes de apoyo, que en España tradicionalmente siempre ha sido la familia, existe una necesidad real y acuciante de extender y mejorar los servicios de atención para este colectivo.

La OCDE recomienda que los diferentes países que la integran trabajen para conseguir estos objetivos:

-Adaptar los servicios a las personas que los van a recibir, ofreciendo la oportunidad de alcanzar un final de vida lleno de sentido y bienestar.

-Han de desarrollarse más servicios de proximidad flexibles, en combinación con tecnologías y TIC, para que las personas mayores puedan hacer realidad sus deseos de vivir en sus domicilios el mayor tiempo posible.

-Hay que apoyar mejor a las personas cuidadoras del ámbito familiar (asesoramiento, servicios de respiro, permisos pagados, etc.) y coordinar la atención formal con la informal.

-Solventar el déficit de trabajadores facilitando la contratación de inmigrantes, fidelizando mediante retribuciones al personal e incrementando su productividad dándoles formación sociosanitaria.

Housing

La definición de lo que llamamos Housing no es otra cosa que mantener en sus entornos, durante toda la vida, a las personas mayores que lo deseen, suministrándoles atención y apoyo a las personas en situación de fragilidad o dependencia. La propuesta tiene su base y fundamento en los deseos de las personas de permanecer viviendo en sus casas y en su entorno para garantizarse el mantenimiento del control sobre sus propias vidas y la toma de decisiones en el acontecer cotidiano.

Los servicios mínimos que este tipo de vivienda tutelada debe ofrecer son:

-Alojamiento accesible.

-Equipos profesionales y personal para la atención directa, disponible 24 horas.

-Catering y otros servicios de proximidad.

-Actividades sociales y espirituales.

-Apoyos para la interacción social.

Senior cohousing

Como suele suceder, habitualmente la sociedad acaba encontrando la respuesta antes a los problemas que sufre, que los políticos. Y es por ello que, antes de que las medidas que se proponen cumplan las necesidades de las personas mayores, éstas se han puesto manos a la obra con la solución: el cohousing, que ya se ha vuelto tendencia en Europa y Estados Unidos.

Se trata de comunidades formadas por viviendas donde personas mayores comparten servicios comunes, actividades sociales y recreativas y, sobre todo, disfrutan de la vida con sus parejas y amigos. Así pueden vivir en un hogar propio, manteniendo su independencia, pero también visitar a sus vecinos en el jardín, comedor o biblioteca comunes, alejando así la temida soledad. Para la mayoría la idea de vivir rodeado de sus amigos en vez de en una residencia resulta mucho más atractiva.

El origen del cohousing se halla en los años 70 en Suecia y Dinamarca. En un principio, la idea era albergar a parejas jóvenes para que se ayudasen mutuamente con los niños y las tareas del hogar. Sin embargo, en Europa y Estados Unidos esta idea se ha vuelto especialmente atractiva para las personas mayores.

Los beneficios de esta práctica son variados. El principal es que repercute de manera positiva en la salud. Numerosos estudios han relacionado la soledad con la muerte prematura y con problemas de salud como presión arterial elevada y un peor rendimiento cognitivo.

Además, es mucho más seguro que vivir solo. Los ocupantes de estas viviendas no tienen que preocuparse de sufrir un accidente y no poder avisar, ya que los vecinos suelen estar pendientes unos de otros.

El inconveniente que se le ven a esta organización es que es difícil encontrar este tipo de comunidades y, una vez las encuentras, puede que sean muy caras. Hace años, además, era difícil que estuvieran equipadas con lo necesario para poder ofrecer los cuidados de los huéspedes con patologías. Sin embargo, hoy en día investigando por internet encuentras empresas como Cuidaria, que venden o alquilan todo lo necesario para que estas personas mantengan su calidad de vida.

Con suerte todos llegaremos a esta edad, así que no está de más que también nos preocupemos de las condiciones en las que viven nuestros mayores, ya que al mejorarlas podremos heredar una red más consistente y precisa.