El tiempo libre de la jubilación

El problema de tener mucho tiempo libre es que tienes que llenarlo con aficiones, hobbies o cualquier otra cosa y más te vale que esas aficiones sean económicas porque si no puede que tu bolsillo se vea seriamente perjudicado.

Hace unos meses le dieron a mi padre la jubilación. Tiene 61 años y 45 trabajados porque empezó con 16 a currar, algo que ahora muy complicado (al menos con contratos serios y dados de alta en la seguridad social), pero que él consiguió hacer sin descanso (menos la mili) y por eso ahora tiene años cotizados suficientes para pedir la jubilación anticipada. El caso es que empezó emocionadísimo pensando que ya no se tenía que levantar a las 05:30 de la mañana, que la hora a la que se levantaba de lunes a viernes, y los primeros días estaba encantado. Sin embargo, tras unos días, el tiempo ocioso fue demasiado para él y no habían pasado ni dos semanas que ya estaba nervioso, de mala leche y sin saber muy bien dónde meterse, algo que ponía histérica a mi madre y eso fue lo que hizo que le diera una pequeña patada (estilo empujón) para que se apuntara a algo.

Estuvo mirando en varias academias y escuelas para adultos y, al final, se apuntó a clases de informática. Le gustaron tanto esas clases y se involucró tanto que en cuestión de un mes se apuntó a dos cursos más para aprender a manejar bien ciertos programas como el Outlook y el navegador Chrome de google.

Hoy, cuatro meses después de haber empezado con las clases, se ha vuelto todo un experto (o eso cree él) y se pasa el día dándonos consejos y diciéndonos lo que tenemos que hacer si nos pasa alguna cosa con el ordenador (de software por supuesto porque como sea de hardware no tenemos ni idea ninguno).

Su última adquisición ha sido en esta tienda de informática online donde se ha pillado el que, según su profesor, es el mejor antivirus de todos para proteger el ordenador, el Kapersky 2017 actualizado. Obviamente también hay antivirus gratuitos que no están anda mal, aquí encontraréis los mejores a fecha de 2016 según una revista especializada, pero mi padre no se conforma ya con eso, quiere lo mejor de lo mejor y, lógicamente, la cosa no se queda ahí. Ahora dice que en unos meses, cuando suban la cuesta de enero y se recuperen un poco, quiere mirar un ordenador nuevo para casa que tenga una buena tarjeta gráfica porque se quiere apuntar también a un curso para aprender a editar vídeo y poder hacer montajes de los vídeos de sus nietos en casa. Es un no parar.

La verdad es que a mí no me molesta, me parece una muy buena afición porque así uno de mis padres está actualizado el S.XXI y si tienen que hacer cualquier papeleo o formulario por Internet podrán salir del paso. Lo que pasa es que toda la familia se ha dado cuenta de que mi padre es igual para esto que para el que era su trabajo, ha trasladado su obsesión porque esté todo perfecto en el curro al ordenador y eso tampoco es sano porque ahora se pasa más horas delante de la pantalla investigando cosas y curioseando que en compañía de su mujer, hijos y nietos. Pero la idea es darle un toque para que despierte y se relaje un poco. El cómo aún no lo sabemos pero sí el cuándo… muy pronto.