Máquinas para la limpieza industrial.

Es posible que hayas visto alguna vez en un gran hotel a un trabajador conduciendo una máquina móvil que fregaba la entrada. Esta tecnología se utiliza para limpiar los largos pasillos de los aeropuertos y los enormes vestíbulos de algunas estaciones de tren. Las máquinas son el futuro de la limpieza.

Desde hace décadas, para la limpieza de nuestras calles se emplean barredoras mecánicas. Vehículos a motor, tripulados por un trabajador, que por medio de varios rodillos rotantes barren la suciedad y la aspiran.

Estas máquinas permiten limpiar las calzadas y los largos paseos por los que transitan los peatones. Desde que las incorporaron las empresas de limpieza que operan en los municipios, nuestras ciudades están más limpias.

El 8 de junio de 1869, el inventor norteamericano, de origen irlandés, Ives McGaffey patentó en Chicago la primera máquina de barrido, a la que llamó “El Torbellino”. Como dicen en el blog de curiosidades frases333.com, no era más que una simple aspiradora para limpiar alfombras. Sin embargo, supuso la irrupción de la maquinaria en la limpieza.

Ya en 1901, el ingeniero británico Cecil Booth ofrecía en Londres un servicio de limpieza a través de una enorme aspiradora que llevaba en un carro tirado por caballos y que colocaba a la entrada del establecimiento del cliente. Si un restaurante o una oficina bancaria demandaban sus servicios, abrían las puertas y ventanas del local y por ellas introducían unas largas mangueras guiadas por operarios que aspiraban la suciedad.

En los años 70 del siglo pasado, la familia Raimondi, de Módena, Italia, especializada en fabricar motores para la agricultura, se les ocurre aplicar sus conocimientos en el terreno de la limpieza. Según ellos, eran conscientes de la dificultad que entrañaba barrer bien una gran superficie. Por eso, a un motor le conectan dos cepillos rotativos y un aspirador potente. Su primera barredora la empujaba el trabajador como si fuera un carrito.

A los pocos años, apoyándose en empresas de la zona, perfeccionaron esta tecnología y la integraron en vehículos conducidos por un operario, que funcionaban con un motor parecido al de un tractor.

Desde entonces, la mecánica no ha parado de integrarse en la fabricación de máquinas para la limpieza.

Tipos de máquinas.

Las máquinas de limpieza se catalogan en función del uso que se le va a dar y de las dimensiones de la superficie a limpiar. Entre ellas encontramos:

  • Barredoras. La mayoría de ellas son de exterior, aunque también existen otras más pequeñas para comercios y establecimientos. Las de exterior llevan motor diesel. Cuentan con dos cepillos laterales y un tercer cepillo que dirige los residuos al cepillo central. La recogida se realiza de forma mecánica o por aspiración. Cuentan con depósito de agua, barra de lavado y varias boquillas aspersoras. Suelen disponer de un chasis robusto, amortiguación a las cuatro ruedas y cabinas completamente acristaladas que ofrecen buena visión por todos lados.

Las barredoras de interior suelen llevar motor eléctrico con batería recargable. Disponen de ruedas anti-marcas y recogida por aspiración. Van tripuladas al volante como una carretilla mecánica.

  • Fregadoras. Están pensadas para interior. La mayoría de los modelos van tripuladas con el conductor sentado al volante. Friegan y pulen el suelo, con un rodillo circular central y una barra trasera que seca la superficie limpiada. Suelen funcionar con motor eléctrico de batería.

Una de las últimas innovaciones son las barredoras fregadoras, utilizadas en grandes superficies comerciales y aeropuertos. Con la misma máquina aspiras la suciedad, friegas y secas.

Otra de las opciones son las fregadoras con el conductor a pie. Están pensadas para la limpieza profunda y de mantenimiento en superficies medianas. Las hay con un rodillo de cerdas para pavimento o de tela para baldosa.

  • Autónomas. Son robots eléctricos que aspiran o friegan una zona siguiendo un recorrido programado. No van tripulados por el hombre. Trabajan en interior con autonomía de carga de varias horas. Suelen disponer de sensores para localizar obstáculos y sistemas inteligentes que identifican las manchas, haciendo que la limpieza sea más profunda en esa zona.

Existen máquinas más especializadas: pulidoras, lava-moquetas, máquinas de vapor de agua. Una gama muy extensa. Como nos comentan en Meprolim, una empresa distribuidora de maquinaria industrial para la limpieza, la tónica en el sector es la innovación y el desarrollo. No es extraño que con el tiempo veamos máquinas de limpieza cada vez más eficientes y sencillas de manejar.

Beneficios.

Estos son los beneficios que reporta la utilización de maquinaria en la limpieza:

  1. Sencillez. La mayoría de estas máquinas son fáciles de utilizar. Con un funcionamiento bastante intuitivo. Para manipularlas no es necesario ninguna formación especial, salvo para las limpiadoras de exterior, para las que se requiere el carnet de conducir.
  2. Ahorra costes. Limpian grandes superficies en poco tiempo y con pocos medios. Imagínate lo que costaría barrer y fregar los pasillos de los aeropuertos utilizando personal. De esta forma se consigue tenerlos listos, solo con el conductor y en mucho menos tiempo.
  3. Eficiencia. Las máquinas están diseñadas para trabajar en una superficie determinada y realizar una labor concreta. Por ejemplo, si van a trabajar sobre pavimento, el disco rotativo cuenta con cerdas resistentes que levantan la suciedad incrustada. Por las revoluciones del disco efectúan una limpieza profunda con poco esfuerzo. Si trabajan sobre otro material más delicado, el disco está cubierto con tela, que además de fregar efectúa un cierto pulido, dejando las superficies brillantes. Las fregadoras tienen una barra secadora en la parte de atrás, que además de fregar, retiran el exceso de agua, reduciendo el tiempo de secado.
  4. Sostenibilidad. En este tipo de maquinaria se emplean motores eléctricos, incluso, cada vez más, en las máquinas de exterior. Reduciendo el consumo de combustibles fósiles, la emisión de C O-2 y respetando el medio ambiente. Las máquinas de interior suelen ser bastante silenciosas, por lo que no producen contaminación sonora.

¿Las máquinas sustituyen a los trabajadores?

El empleo de maquinaria en sectores en los que se utiliza mucho la mano de obra, como es el caso de la limpieza, siempre abre debate. ¿Van a acabar los robots con los trabajadores? ¿Va a llegar un momento en el que no va a ser necesario el trabajo humano? En la revista La República.net se publica un artículo de opinión muy interesante sobre el tema. La opinión del columnista es que no.

Desde hace 40 años se continúa esgrimiendo el argumento de la “revolución científico-técnica.” De cómo el empleo de las máquinas viene a sustituir a la mano de obra y como la tecnología es uno de los causantes del paro. En estos 40 años hemos vivido la tecnificación de la industria, el predominio del mundo digital y el desarrollo trepidante de las últimas tecnologías como no lo habíamos vivido nunca. Hace 40 años, internet ni existía y los móviles eran un objeto anecdótico que solo servía para hablar.

La realidad es que en todo este tiempo se ha duplicado el número de trabajadores a nivel mundial. Se ha producido la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo, la mitad de la población. Se ha redimensionado el fenómeno de la emigración, trabajadores de otros países que se trasladan a zonas más desarrolladas porque se necesita más mano de obra. Y se ha traslado una parte importante de la producción a otras áreas del planeta. Curiosamente, el efecto que ha tenido el uso y desarrollo de las máquinas es el contrario al que algunos vaticinaban.

Las máquinas, incluida la robótica y la inteligencia artificial, vienen a realizar tareas que ocupan mucho tiempo y recursos. Podríamos decir que nos están liberando del trabajo más pesado. De labores mecánicas y repetitivas. El trabajo del hombre se desplaza a aquellas tareas donde más valor aporta o en las que se requiere más detalle.

En la maquinaria, en última instancia, interviene el hombre. Siempre se necesita personal que se encargue de su mantenimiento o pilotaje. En una planta industrial completamente mecanizada se necesita un equipo humano que se encargue de tenerlo todo a punto.

Las máquinas realizan ciertos trabajos en menos tiempo, por lo que se libera mano de obra para realizar otros trabajos. La consecuencia es que aumenta la producción. Eso es beneficioso para la humanidad. Se dispone de más productos y servicios para cubrir las necesidades de la gente.

Existen determinadas cuestiones, que por la propia naturaleza del ser humano, solo podemos tratarlos con personas. Por ejemplo, el cuidado y la salud. No cabe en la cabeza de nadie que a un enfermo, en lugar de cuidarlo una enfermera y un médico le atiendan exclusivamente máquinas. Entra en juego la empatía, la confianza. Otro campo es el área comercial. Los hombres cerramos tratos con otras personas, sobre todo si hay algo que no vemos claro. Una máquina lo único que puede hacer es lanzarnos una catarata de argumentos, pero es complicado que conecte en profundidad con el usuario.

En el campo de la limpieza, que es el que abordamos en este artículo, siempre harán falta limpiadores, al menos para dar el último toque. Nadie sabe mejor lo que satisface a un ser humano que otro ser humano.

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