La clave de una boda, el fotógrafo

La clave de una boda, el fotógrafo

Las bodas son actualmente un desafío para la pareja, existen demasiadas opciones y como no te decidas al final se pasan los meses y no sabes ni que estilo quieres que sea tu boda, ni que coche vas a llevar el día de tu boda ni qué tipo de banquete.

Las opciones son casi podríamos decir infinitas y si entre los propios novios ya hay dudas, la familia también cuenta, puesto que los padres de una u otro consorte también gustan de dejar bien claro sus preferencias. En muchos casos esto también pesa mucho ya que siempre alguna ayuda económica se suele dar que siempre está bien.

Dos personalidades diferentes con un mismo objetivo

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Nosotros siempre hemos sido una pareja peculiar, ella muy conservadora y yo algo alternativo por así decirlo. En la ceremonia cedí ante el deseo de ella de casarse por la iglesia y ante las dos familias que deseaban lo mismo.

Realmente, lo que quería es que todo el mundo estuviese feliz y no me importaba el hacerlo ante la iglesia, aunque no sea practicante, ante lo que no cedí fue el coche nupcial, lejos de querer el típico coche de época yo quería conducir un Ferrari y en eso reconozco que ella cedió. Vale, estoy de acuerdo en que no es lo más práctico, pero un día es un día.

El banquete lo hicimos en una finca con vistas a la sierra, bastante bonito y que creo que fue del gusto de todos. Menú rico y variado y hasta tuvimos en cuenta a algunos invitados que no pueden tomar alimentos con gluten.

El tema del fotógrafo fue por así decirlo polémico, sus primos son aficionados a la fotografía y querían hacerlo todo, pero realmente no teníamos mucha fe en ellos, ya que a pesar de su buena voluntad no son lo que se dice unas personas en las que confiar y nos imaginábamos al mayor ligando con una invitada en vez de grabar el banqueteo hacer fotos.

Al final luchando contra la familia conseguimos hacerlo a nuestro modo y contratar a un fotógrafo profesional, fijándonos en uno cántabro del que nos habló muy bien el marido de una compañera de mi mujer.

En el estudio de este fotógrafo de boda en Santander encontramos un trabajo realmente profesional, pero a la vez cercano, primero se ganó nuestra confianza y le contamos un poco nuestra historia, haciendo unas fotos preliminares para tomar confianza. Nos enseñó los equipos, tanto la cámara de fotos como de vídeo y nos sorprendimos de los equipazos que llevaban, como para que salgan mal las fotos, tecnología punta.

No soy un entendido en fotografía y soy de esas personas que luego le encanta salir en ellas, pero que le da una pereza enorme tener que tomárselas. En fin, que nos pusimos en sus manos y desde luego que ha sido una de las mejores decisiones que hemos podido tener.

Después de nuestra maravillosa luna de miel en la costa oeste de los Estados Unidos nos pasamos por su estudio y nos enseñó un book que provocó las lágrimas de mi mujer y mías, una preciosidad. De verdad que merece la pena dejarse llevar por profesionales, el resultado ha sido sin palabras.