A favor de la vida sana y los tratamientos estéticos

Últimamente está muy de moda eso de llevar una vida sana, hacer ejercicio y tener una dieta equilibrada y digo que está de moda porque esto funciona así: ahora lo hago porque mola y ahora no lo hago porque ya no mola. Es como el running, ahora todo el mundo es aficionado al running, pero cuando pase la moda de ir por la ciudad correteando el 90% dejará ese deporte y se pasará a otra cosa o, directamente, dejará el ejercicio de lado. Y esto es así aquí y en la luna.

A mí me gusta verme bien, no es que sea una obsesa de la cosmética ni del espejo pero me gusta sentirme bien por dentro y por fuera por eso hago deporte siempre que puedo y llevo una vida sana: no bebo, no fumo y no como alimentos con grasas saturadas. Sin embargo, el paso de la edad se nota igual en ciertas zonas de mi cuerpo, como le ocurre a todo el mundo, y estoy cansada de decir que quiero hacerme algo para disimular ciertos defectos y que mis conocidos me digan que eso es antinatural y que es mejor llevar una vida más saludable. ¿Sabéis qué? Todo esto de la vida sana y el ejercicio está muy bien pero tampoco es nada malo recurrir a ciertos tratamientos para mejorar, por ejemplo, mi piel facial ¿o sí?

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Basta ya de prejuicios

Hace unos meses empecé una serie de tratamientos en Estética Versátil, un centro estético aquí en Logroño, y estoy encantada con ellos pero es que, además, he aprovechado mis vacaciones de Agosto a Mallorca para contratar este tratamiento de cirugía de párpados en Las Palmas, en el centro  de la Dra. Cecilia Rodríguez y que alguien se atreva a meterse conmigo o a decirme algo al respecto porque estoy hasta las narices de tener que justificar este tipo de decisiones. Soy una chica sana, hago deporte, me cuido, como saludablemente y me hago tratamientos estéticos ¿y qué?

Estoy cansada de tener de dar explicaciones al respecto  y de tener que escuchar lo superficiales que son las personas que recurren a los tratamientos y a las cirugías estéticas para mejorar ciertos aspectos de su cuerpo. Los extremos siempre son malos pero es que no estamos hablando de someternos a 100 operaciones para parecernos un poco más a nuestra actriz favorita, sino de retocar aquello que nos crea complejo o con lo que no terminamos de estar a gusto. ¿Sabéis a cuantas personas ha ayudado la cirugía? Desde jóvenes introvertidas con grandes complejos por culpa de su enorme nariz de Urraca hasta mujeres con dolores de espalda debido a sus enormes pechos, incluso cosas peores como un joven que a penas tenía barbilla, cosa que le había creado un gran complejo por culpa del bullying, y que había intentado suicidarse en dos ocasiones.

Sólo aquellos que tienen prejuicios son los que se empeñan en demonizar ciertas cosas que ellos creen que no son buenas y no se dan cuenta de que hay casos y circunstancias diversos que pueden hacer de algo tan positivo o negativo como se quiera.