De sociedades hipócritas vamos a hablar

Cuando hablamos de personas dependientes solemos pensar en hombres o mujeres con enfermedades que, de alguna manera, les impiden valerse por sí mismos o en ancianos y ancianas cuyas capacidades se han visto disminuidas de forma drástica, bien por falta de movilidad o por una degeneración cognitiva, pero a este grupo de personas hemos de sumar a los niños pues, aunque no nos lo tomamos del mismo modo, ellos también son dependientes.

Tal vez, el párrafo anterior haya llevado a pensar a muchos lectores que lo que pretendo es levantar polvo con el fin de crear un nuevo debate sobre la maternidad, uno similar al que se montó alrededor de Samantha Villar cuando afirmó que tener hijos había mermado su calidad de vida, pero no es ese mi objetivo.

Más allá de discusiones y debates que no llevan a  ninguna parte lo que pretendo es que comprendamos que los niños, hasta que no llegan a edades donde sus capacidades están más desarrolladas, son totalmente dependientes de sus padres o tutores, tanto para comer como para vestirse o mantener una higiene óptima, así que el hecho de pensar que en una familia joven cuyos padres no superan la cuarentena y con un par de niños pequeños no hay dependencia es un error, un error garrafal. Esos padres, lejos de tener que cuidar solo de sí mismos, han de velar por la salud y la integridad de sus pequeños, algo que casi con total seguridad harán encantados, pero al fin y al cabo lo harán a cambio de un tiempo del que ya no dispondrán. Así de simple. Por eso, en ocasiones es necesario buscar ayuda y recurrir a profesionales que puedan echarnos una mano, lo cual no es nada criticable.

Dependencia infantil y dependencia anciana

Hace cuestión de dos años una de mis mejores amigas estaba inmersa en un complejo proceso de reproducción asistida porque quería ser madre y sus óvulos parecían tener ciertas anomalías genéticas. Varios meses y muchas desilusiones después, gracias a una donante anónima de IVIdona, quedó embarazada de gemelos, y cuando todo parecía maravilloso y estos tenían menos de 5 meses, su madre, la abuela de los niños, sufrió un ictus que la dejó postrada en una silla de ruedas.

A partir de ese día, y con los niños casi recién nacidos, tuvo que hacer frente a las necesidades de sus pequeños, y también a las de su madre, algo que no la dejaba tiempo ni para respirar. AL final, su madre, totalmente consciente de que su hija necesitaba ayuda, fue la que indagó y localizó a esta empresa de cuidado de personas mayores en Madrid, Bi2T, con el fin de solicitar sus servicios. Pero lo más interesante no es que la señora buscase ayuda con sus necesidades, lo interesante es que mi amiga, en lugar de sentirse aliviada, se sentía mal por no poder ser ella misma quien cuidase de su madre, como si la estuviera abandonando a su suerte, algo que nada tenía que ver con la realidad.

Su madre vivía con ella, su marido y sus gemelos, y solo necesitaba ayuda para asearse y salir a la calle pues, como habréis imaginado, cognitivamente estaba en perfectas condiciones, lo único que no respondían eran sus extremidades inferiores y los profesionales de Bi2T acudían a casa de su hija para asearla, hacer ejercicios con ella para fortalecer sus músculos y acompañarla a dar paseos e incluso al médico. Es decir, que no sólo estaba atendida por profesionales sanitarios sino que además vivía con su hija y sus nietos, ¡Qué más se puede pedir! Pero nuestra sociedad, a veces muy hipócrita, ha conseguido que cualquier hija que solicite ayuda para cuidar de sus padres sea vista, en ocasiones, como una mujer sin escrúpulos que no quiere hacerse cargo de quien le dio la vida, y por eso mi amiga tenía esa congoja encima.

Desde aquí, y en apoyo a todas esas personas que afrontan la dependencia de sus padres, con o sin ayuda,  y que además deben atender la dependencia de sus hijos, he de decirles que esta sociedad que juzga sin saber, sin conocer y sin vivirlo en sus propias carnes no es más que una masa que se mueve al son que unos cuantos marcan y que lo que piensen los demás, han de pasárselo por donde menos les importe….