Ideas para disfrutar de tu tiempo libre este verano

Llegan los días de vacaciones y, ¡por fin!, tenemos el tiempo necesario para poder hacer todo aquello que nos gusta y para lo que no sacamos ningún ratillo durante el invierno, cuando el trabajo, las tareas de casa y los recados nos mantenían más que ocupados. Estos días son para descansar pero también para disfrutar de todo aquello que no pudimos hacer. Pero por si os abruma la idea de no saber en qué emplear el montón de tiempo libre que vais a tener, os daremos unas ideas para todos los gustos, desde hacer una fiesta medieval hasta dedicar vuestro tiempo a hacer el deporte que en invierno no hacéis.

Vamos a empezar por este último: jugar al tenis. Seguro que viendo Wimbledon por televisión, especialmente con todo lo que han hablado del triunfo de la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza os han entrado ganas de probar uno de los deportes más antiguos y también de más glamour que existen. De hecho, entre los exclusivos y poquísimos socios del All England Lawn Tennis y Croquet Club se encuentran los campeones de grand slam de hierba y la realiza británica. Si no perteneces a ninguno de estos grupos te resultará muy complicado comprarte una entrada para el torneo, pero te queda el verano para practicar. En España pocos son los clubes que hay con pistas de hierba, así que el verano es perfecto para desplazarte con el coche hasta alguna localidad que tenga y poder probar la experiencia. También puedes usar las pistas de tierra, que siempre requieren de más tiempo porque luego hay que barrer la tierra y limpiar las líneas. España es un país donde para el público no profesional predominan las pistas rápidas o las de tartán, más sencillas de mantener.

El verano es también un momento ideal para disfrutar de la lectura. En invierno, pese a lo paradójico de que pasamos más tiempo en casa, es muy difícil encontrar momentos de tranquilidad en los que darle duro a esta afición sin que nadie ni nada nos perturben. Siempre hay tareas que nos obligan a trabajar, desde limpiar la casa hasta preparar los tuppers para toda la semana en el trabajo. Pues bien, leer siempre es un buen plan y ayuda a desconectar la mente. Una recomendación: la nueva novela de Christine Angot, Un amor imposible, un libro estremecedor y valeroso sobre lo que el propio título describe. Habla de una relación marcada por el incesto y el distanciamiento a finales de los años cincuenta del pasado siglo, en Châteauroux. Allí se conocen Pierre Angot, un burgués parisino sofisticado, y Rachel Schwartz, una chica judía de origen mucho más humilde. Él no quiere ni oír hablar de matrimonio, pero le pide a ella que se instale en París, cerca de él, a lo que Rachel se niega. De esa relación rota nace una hija, Christine, a la que el padre verá fugazmente durante su infancia. La niña crece con su madre, pero en la adolescencia el padre, que ha formado otra familia, retoma el contacto con ella y la introduce en un mundo cosmopolita y culto, alejado de la gris vida provinciana. Pero en esa relación anida un secreto desgarrador: el incesto.

Un plan muy peculiar que se puede hacer con los niños es ir a un autocine. A los más veteranos les recordará un poco a aquellos que veíamos hacer a la familia Picapiedra. En Madrid, en el barrio de Fuencarral, acaban de abrir uno y es muy sencillo el funcionamiento. Llegas con tu coche y sin bajarte del mismo, como si de un peaje de autopista se tratase, pagas tu entrada y pasas al recinto, donde un acomodador te dirá dónde aparcar para que veas mejor la pantalla (tienen en cuenta si hay coches todoterreno más altos que el tuyo). La persona que te ha cobrado la entrada te da un papel donde viene un dial para sintonizar en la radio de tu coche. Así, escucharás el sonido de la película por ahí sin molestar a los vecinos de la zona. Aunque puedes tener las ventanas abiertas para disfrutar de la buena noche de verano. Además, pasa alguien de vez en cuando por los coches para ofrecerte comida. La misma persona que te cobra la entrada te dará un menú con lo que puedes pedir y un teléfono para llamar al camarero si ves que tarda en pasar por tu coche.

Algo fuera de lo común

Como os decía al principio, algo muy divertido y fuera de lo habitual es hacer una fiesta de disfraces temática, y yo me decantaría por algo medieval, ya que algunas de las series de televisión más vistas están poniendo muy de moda esta época. Puede que algunos de vuestros amigos más tímidos tengan algo de reparo, pero una vez que se pongan manos a la obra se lo pasarán genial. Podéis alquilar entre todos un castillo y hacer un gran banquete. Incluso hay gente se está casando así, haciendo bodas medievales. En Eviltailors podéis encontrar los trajes de esta época y todo tipo de complementos para pasar una jornada irrepetible y ser la envidia de todo el mundo en las redes sociales cuando colguéis vuestras fotos. Aquí disponen de ropa clásica, medieval y renacentista para hombre y mujer, para caracterizar desde campesinos, guardias y aventureros hasta nobles u opulentos comerciantes. Tienes a tu disposición una amplia gama de trajes medievales, pantalones, faldas, capas, camisas, blusas, gambesones, tabardos, corsés, zapatos, botas e incluso vestidos de novia medievales. También puedes encontrar todo tipo de complementos para personalizar tu ropa medieval, como cinturones, bolsas, brazaletes así como joyería medieval como anillos, diademas y tiaras. Además, cuentan con réplicas de látex de todo tipo de armas, espadas, hachas, lanzas, mazas y arcos fabricadas especialmente para LARP y como atrezo. También disponen de armaduras medievales tanto de cuero, como metálicas de malla o placas fabricadas con hierro, acero y aluminio, desde petos y corazas pasando por grebas, hombreras, brazales, escarcelas, gorjales, cascos y yelmos. La gran mayoría de estos artículos han sido fabricados siguiendo modelos históricos, de modo que pueden usarse también en recreaciones históricas y mercados medievales. De hecho, en Galicia, en el pueblo ourensano de Ribadavia, en agosto, se celebra la Fiesta de la Historia (Festa da Historia), una de las más reconocidas en todo el mundo y a la que hay que ir vestido de la época medieval y donde incluso se paga con maravedíes.