A por los carnavales

Este año los carnavales han caído realmente mal: son demasiado pronto para mi gusto. No sé por qué siempre he relacionado los carnavales con el último fin de semana de febrero o similar y este año han caído los días 9 y 10, prácticamente el primer fin de semana. Eso es como si adelantásemos las navidades hasta el día 5 de diciembre, en mi cabeza no tiene sentido. Pero lo peor de todo eso es que han caído en el peor fin de semana del año, pues se anuncian nevadas en casi toda España con temperaturas realmente escalofriantes. Hoy mismo, en Albacete, estaban a 12 grados bajo cero ¡Y aún no hemos llegado a lo peor que viene el viernes! O eso dicen los meteorólogos.

No me quiero imaginar cómo se van a quedar de helados en Cádiz o en Tenerife, porque allí tienden a priorizar la estética del disfraz antes que la comodidad de quien lo lleva. Ya me veo a las pobres chicas de Tenerife con esas enormes plumas y esos maillots a lo “Carnaval de Río” con estalactitas cayendo de su nariz. O los cantaores y las cantaoras de las chirigotas en Cádiz con tres mantas sobre los hombros…. Yo, por mi parte, voy a disfrazarme de vaca.

Calentita y cómoda

Hacía ya tres o cuatro años, como mínimo, que no me disfrazaba en Carnavales. Nunca me ha gustado demasiado salir de marcha por la noche y aunque lo de disfrazarme me encanta, estos últimos años me ha vencido la idea de quedarme en casa calentita y cómoda. Sin embargo, hace un par de semanas, mis amigas de instituto decidieron que era buen momento para rememorar viejos tiempos y decidieron salir todas juntas como antaño, así que yo pensé: vale, estupendo, pero pienso seguir con mi práctica de pasar la noche calentita y cómoda. De ahí que este año hayamos decidido ir todas de temática “granja”.

Por ahora tenemos un burro, un  cerdito, dos vacas, un pollito y una vaquera/granjera que es la que, en mi opinión, va a pasar más frío, más que nada porque el resto vamos a llevar tela de peluche por todas partes y dos o tres capas de ropa debajo del disfraz. Y es que yo lo tenía claro, para ir “mona” está el verano, yo en Carnaval cuánto más calentita mejor, y por eso pensé en los animalitos de granja y, concretamente, en las vacas. Además, encontrar disfraces de vaca es muy sencillo porque hay en todas partes, yo me lo compré en La Casa de los Disfraces por Internet y me llegó a casa en 48 horas, igual que mi amiga la que va de burrito.

Por otro lado, como somos muy listas, hemos decidido dejarle la noche a los más juerguistas y nosotras nos hemos apuntado al plan de tardeo. Supongo que a estas alturas, y con lo de moda que se ha puesto, todos sabréis ya lo que es el “tardeo”, pero por si algún queda algún despistado os lo explico: el tardeo empieza a la hora de comer, quedas sobre las 13:30  y empiezas con las tapas y la tontería, sobre las 14:00 aproximadamente, os vais a comer a algún sitio barato que esté bien cerquita del área de ocio y una vez hayas terminado con el postre te vas a la zona de fiesta y te sientas en una terraza a tomarte una buena copa para que baje la comida. A partir de ahí fiesta hasta que aguante el cuerpo.

En mi ciudad, el ayuntamiento va a cortar un par de avenidas anchas al tráfico y va a hacer fiestas para los niños y para los adultos de tardeo, como nosotras. Lo que no me gusta es que hay gente que “se pasa” y acaba borracho a las cinco de la tarde, o a las seis, pero eso es algo que desgraciadamente no podemos evitar y, además, tampoco es algo nuevo. Esto siempre ha pasado, la diferencia es que como antes pasaba a la una o las dos de la mañana, la cantidad de niños que pudieran ver a personas en ese estado se reducía notablemente y ahora, como pasa a horas demasiado comunes, es mucho más visible ante los ojos de los más pequeños.

Pero bueno, a pesar de que todos pensamos principalmente en los niños ya os adelanto que yo, como mujer adulta, tampoco quiero ver eso.

El caso es que entre mi disfraz de vaca, mis dos o tres cervecitas y las risas que me voy a pegar pienso ir bien calentita a pesar de que el frío este año cause mella en todas las provincias españolas. Eso sí, ya veréis como aún hay alguna que otra “niña mona” que por aparentar acaba en minifalda y enseñando el ombligo, pero seguro que acabará con 40 grados de fiebre al día siguiente mientras que yo estaré como una rosa. Y si no…tiempo al tiempo…